La evaluación del desempeño ha dado lugar a innumerables
demostraciones en favor y a otras sin duda en contra. Sin
embargo, poco se ha hecho para comprobar, de forma real y
metódica, sus efectos. Con el supuesto de que la selección de
RH es una especie de control de calidad en la recepción de la
materia prima, habrá quien diga que la evaluación del desempeño
es una especie de inspección de calidad en la linea de
montaje. Las dos alegorías se refieren a una posición pasiva,
sumisa y fatalista del individuo que se evalúa en relación con
la organización de la cual forma parte, o pretende hacerlo; y a un planteamiento rígido, mecanizado, distorsionado y limitado
de la naturaleza humana.
La evaluación del desempeño
no se puede restringir a la opinión superficial y unilateral de
algunos respecto del comportamiento funcional de la persona.
Es preciso profundizar más, encontrar las causas y establecer
perspectivas de común acuerdo con el evaluado. Si es necesario
modificar el desempeño, el principal interesado (el evaluado)
no sólo debe conocer el cambio planeado, sino también
saber por qué se debe modificar y si es necesario hacerlo. Debe
recibir la realimentación adecuada y reducir las discordancias
relativas a su actuación en la organización.
La evaluación del desempeño no es un fin en sí, sino un
instrumento, un medio, una herramienta para mejorar los resultados
de los recursos humanos de la organización. Para alcanzar
ese objetivo básico (mejorar los resultados de los recursos
humanos de la organización), la evaluación del desempeño
pretende alcanzar diversos objetivos intermedios.
Puede tener
los siguientes objetivos intermedios:
1. Adecuación del individuo al puesto.
2. Capacitación.
3. Promoción.
4. Incentivo salarial por buen desempeño.
5. Mejora de las relaciones humanas entre superiores y subordinados.
6. Autoperfeccionamiento del empleado.
7. Información básica para la investigación de recursos humanos.
8. Estimación del potencial de desarrollo de los empleados.
9. Estímulo para una mayor productividad.
10. Conocimiento de los indicadores de desempeño de la
organización.
11. Realimentación (feedback) de información a] individuo
evaluado.
12 .Otras decisiones de personal, como transferencias, contrataciones,
etcétera.
En resumen, los objetivos fundamentales de la evaluación
del desempeño se pueden presentar en tres fases:
1. Permitir condiciones de medición del potencial humano
para determinar su plena utilización.
2. Permitir que los recursos humanos se traten como una
importante ventaja competitiva de la organización, cuya
productividad puede desarrollarse, obviamente, según la
forma de administración.
3. Ofrecer oportunidades de crecimiento y condiciones de
participación efectiva a todos los miembros de la organización,
sin olvidar tanto los objetivos organizacionales
como los objetivos de los individuos.
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